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miércoles, 8 de abril de 2015

Sesionando: Día 3 (Parte II)


Aun me encontraba inmersa en la oleada de sensaciones, sin embargo ya no nos encontrábamos sesionando, solo quedaba mi amo y dos amigos.

Mi amo se despidió de los pocos invitados que aun hablaban amenamente en el comedor, indicando que iría a dormir, pero podíamos permanecer en la estancia por el tiempo que creyésemos conveniente.

La conversación duró poco, me sentía en el borde del abismo en un punto intermedio entre la conciencia y la inconsciencia, flotando en ese tortuoso estado que me impedía pensar o hablar con claridad.

Subí las escaleras, pedí el permiso e inició...

Una mano familiar acarició mi rostro y desde el primer contacto mi cuerpo y alma se rindieron ante toda resistencia o decoro. Los delicados movimientos me guiaron  hasta posicionarme en el centro de la sala, donde vendaron mis ojos.

Energía, eso era todo, mareas de deseo acumulado en mi entrepierna palpitante que se esparcieron por todo mi cuerpo con la misma furia del océano, nuestros labios se tocaron sin tocarse, absorbías mi esencia, todo cuanto sentía te alimentaba; tus dedos que no tocaban mi piel, te veía aún con el antifaz. Me doblegué ante tu voluntad. Fui tuya sin restricciones, el universo se esfumó en una explosión de aromas y cálidos palpitares de una piel torturada. Perdí cualquier noción de existencia, que no fuese ese momento en el que intercambiamos dolor y placer, en donde todos los matices se tintaron de placeres carnales.  La vara o el látigo solo fueron una extensión de la energía palpitante que gritaba por un beso.

Bese tus manos con la ternura de una niña que acaba de experimentar el más dulce manjar y tu voz fue un eco ambarino el cual cristalicé en ese rincón que solo sueña con complacer nuevamente a esas manos que congelan el tiempo...


Cuando todo concluyó no reparé en el tiempo que se doblegó al igual que yo, o en mi alma que se sintió tan liviana, como si toda preocupación hubiese desaparecido y solo quedase esa tranquila sensación que otorga la carne. 

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