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jueves, 26 de octubre de 2017

Uldan: Baños(Cuarta Parte)

Nota: El siguiente escrito es un Fan-Fic basado en el anime (serie animada) de “Minerva no Kenshi” también conocida como “Fencer of Minerva” que a su vez está basada en las Crónicas de Gor.


Uldan: Baños(Cuarta Parte)

-Nuevamente vienes amarrada, al menos esta vez caminaste hasta aquí tu sola y no tuvieron que arrastrarte; me comentó el señor Assur que tu nuevo Amo ha llegado, así que pretendo hacer algo especial para ti- Dijo Iyari una magnifica esclava de cabello azulado-Deberías aceptar tu nueva vida... Ven vamos, un buen baño siempre ayuda, he perfumado el agua y después te arreglaré para entregarte a tu amo.

El agua se encontraba a la temperatura ideal para Neferet, su aroma era agradable; sus pechos estaban adoloridos y aun se podían aprecias las marcas de las cuerdas en todo su cuerpo, las cuales le causaban una sensación irritante.

Iyari masajeaba a Neferet para aliviar la sensación producida por estar todo el día aprisionada por las cuerdas; sin decir una palabra, descendía y ascendía por la espalda de la nueva esclava, a Neferet le causaba una extraña sensación sentir las manos suaves de una mujer recorrer su cuerpo y percibir como jugueteaba con sus pechos. Sin percatarse se encontraba de pie siendo cuidadosamente decorada con telas azules que solo cubrían una parte de sus pechos y sus nalgas, Neferet se sentía avergonzada de sí misma por encontrarse en aquella situación tan incómoda y extraña.

-El collar deberá ponerlo tu nuevo Amo, te acompañare a entregarlo, por tu bien te suplico que no hagas esto más difícil, tu Amo te desea

…

-Señor, he traído a Neferet, su esclava
-Adelante
-Con su permiso señor- Ambas esclavas entraron a la habitación

Enki le costaba creer que aquella esclava que encontró por primera vez amarrada en su cama, era la misma chica frente a él; ambas lucían hermosas y tenía que admitir que las deseaba, sin embargo Iyari era la esclava personal de Assur y jamás la había exhibido para el deleite público, aún así, estaba complacido de la belleza de su esclava.

-Gracias Iyari, puedes retirarte- la esclava bajó la cabeza haciendo entrega del collar de Nefert y se retiró
-Neferet
-Si
-Si Amo- Corrigió Enki- ¿No piensas responder adecuadamente?  Muy bien, aproxímate y recoge tu cabello, te advierto que este collar irá en tu cuello de una forma u otra, pero deseo que me ruegues ponerlo
-Eso no pasará
-Por el contrario
-Tendrías que amenazarme de muerte
-No será necesario

Enki se aproximó a la joven y tomándola del cabello la beso bruscamente, causándole una extraña sensación de asombro y dolor, luego la levantó con facilidad colocándola en la cama

-Eres hermosa, tus pechos son magníficos y tu mirada me cautiva

Enki se apresuró a deshacerse de la ropa de su esclava y se recostó en sus pechos besándolos con suavidad y mordisqueando sus pezones, de súbito recorrió el vientre de la joven para terminar hundiendo su mano en el sexo de la joven, provocándole inmediatamente un gemido de exaltación.

-Tu cuerpo dice que estás disfrutando, te encuentras muy húmeda

Sus manos jugueteaban cada vez más con la joven, desde pequeños pellizcos hasta frenéticos y rítmicos movimientos dentro de su sexo que hacia gemir descontroladamente a Neferet; sin aviso, todas aquellas pasionales caricias se detuvieron en súbito, justo antes alcanzar el clímax.

-Pídemelo
-¿El qué?
-Ruégame que coloque tu collar y te haga mía
 Neferet solo negó con la cabeza.

Enki se levantó sin decir una palabra retirándose de la habitación; cuando la puerta volvió a abrirse no era él quien entraba, sino dos guardias que sin ninguna explicación, la amordazaron y amarraron para conducirla sin ninguna consideración a un cuarto oscuro, frío y con una cama de paja en la cual la abandonaron.


La joven no tenía idea de que estaba pasando, sentía un profundo rencor hacia Assur quien la había conducido por primera vez a ese lugar; hacia Iyari, quien a pesar de ser cálida con ella confundía sus pensamientos; hacia los guardias, tan crueles y despiadados que la trataban como a un animal herido y hacia Enki el cual continuaba siendo un misterio para ella.

martes, 24 de octubre de 2017

Uldan: Aposentos (Tercera Parte)

Nota: El siguiente escrito es un Fan-Fic basado en el anime (serie animada) de “Minerva no Kenshi” también conocida como “Fencer of Minerva” que a su vez está basada en las Crónicas de Gor.



Uldan: Aposentos (Tercera Parte)

Al llegar a sus aposentos, Enki se encontró a una chica tumbada en la cama, amordazada y con a marres en manos y pies que le impedían desplazarse; Esto le pareció extraño, lo que esperaba era una esclava poco atractiva, sin embargo, la mujer que se encontraba postrada sobre su cama le pareció sumamente bella, con su cabello ondulado cual avellana, sus ojos resplandecientes verde olivo, sus labios gruesos y sus suaves pechos; sin embargo, le inquietaba encontrarla en aquella posición, solo podía suponer que era castigada  por alguna desobediencia.

-Ya habrá tiempo de averiguar todas mis suposiciones, por el momento no deseo lidiar con esclavas rebeldes; ha sido un largo viaje - Pensó Enki

Enki decidió ignorar a aquella mujer, para poder revisar la pila de papeles que se encontraban en su escritorio; cuando terminó con ellos salió, se duchó y cuando regresó la chica aún se encontraba en la misma posición, con la misma mirada; el cansancio no parecía afectarle, trató de adivinar cuanto tiempo llevaba en esa posición, quizá todo el día, desde antes de su llegada; era seguro que no había comido o bebido absolutamente nada, Enki no sabía si llamar a una esclava para que les llevaran alimentos o mandarla con las demás esclavas para que se alimentara en la concina y posteriormente que la asearan para dejarla en algún lugar donde no la viera. Sin duda le resultaba atractiva, pero no estaba convencido de querer la responsabilidad de una esclava. 

-Supongo que tienes hambre y necesitas asearte, llamaré a algunas esclavas y después volverás a esta habitación, puedo asegurar que has sido desobediente, por eso estas en estas condiciones; admito que no esperaba una mujer hermosa lista para complacerme, pero tampoco esperaba una rebelde – dijo quitando la mordaza – ¿Cuál es tu nombre y que hiciste para estar en esa posición? - dijo observando fijamente sus verdes ojos
-Mi nombre es Neferet, me capturaron y pretenden que sea una esclava
-Mis sospechas eran ciertas, serán un problema
-Entonces libérame y te desharás de ese problema
-¡Vaya elocuencias! Por desgracia fuiste un tributo de los nómadas y un regalo personal del señor Assur, tanto tu como yo estamos atrapados en esta relación-Expresó saliendo de la habitación para llamar a unos sirvientes


-No la desaten de las manos, es probable que intente escapar, nos causará problemas si eso llega a ocurrir

-Como usted ordene- dijo uno de los sirvientes

miércoles, 11 de octubre de 2017

Mis Castigos: Rowan

...

Modelo: Forbideen-Rose


Mi señor masturbaba mi sexo ordenándome confesar lo sucedido; Aterrada declaré mis faltas, consideraba aquel error como el más grave antes cometido; mi arrepentimiento e incertidumbre me provocaban un nudo en el estómago y un violento palpitar.
En contadas ocasiones he sentido tanto temor, el cual, no era causado por la idea del suplicio físico sino de un tormento emocional perpetuo.
Son indescriptibles los pensamientos que recorrían mi mente, deseaba el perdón, sin embargo, no creía merecerlo.          
Al concluir mi confesión mi señor me ordenó colocarme en un artefacto ondulado; mis piernas se encontraban separadas, dejando descubierto mi sexo; mi cadera se elevaba ligeramente y mi espalda se arqueaba por completo.
Evitaba la mirada de mi señor, sin embargo, era atraída por la misma.
Mi castigó comenzó con aquel tortuoso instrumento vibratorio que pocas veces de sentido; colocó el instrumento en mis muslos y sus vibraciones me sobresaltaron. Jugaba con mis mulsos y mi sexo, colocando el instrumento a escasos centímetros de mi piel o rozando ligeramente mi cuerpo; el ritmo de las vibraciones era agobiante, como si no tuviese un propósito concreto; deseaba suplicarle que dejara el instrumento y se adueñara de mí, pero era consciente de que no tenía derecho a ello.
En mi angustia alcé la mirada, apreciando su desgarradora mirada; sus ojos reflejaban una profunda decepción, en ese instante me odié por completo y me envolvió la desesperanza de no ser merecedora de sus labios o su amor, no podía apartarme de aquellos ojos a los que había traicionado… Sentía como mi alma se rompía en pedazos.
Una oleada de sensaciones arrebató mis pensamientos, noté como el instrumento no se desviaba de mi sexo, conteniendo mis lágrimas al sentirme derrotada, supliqué el alcanzar el clímax; mi cuerpo experimentaba una satisfacción absoluta, pero mi mente me atormentaba por ello, una y otra vez la oleada de éxtasis cubrió mi cuerpo, hasta quedar temblando por el cansancio.
-Levántate y colócate sobre la cama
Su orden me ruborizó, estaba avergonzada, pero obedecí cada palabra. 
De súbito sentí la pala descargándose en mis glúteos desnudos y posteriormente pude comprobar la fuerza de sus manos en mis muslos; la intensidad de los azotes me estremecía, provocando que mis labios liberaran pequeños aullidos de dolor.
Los azotes parecían cada vez más intensos; mi mente jugaba con mis sentimientos, no había dolor más grande que mis tortuosos pensamientos.
-Esa es la primera parte de tu castigo, la segunda durará dos meses.
-Gracias mi señor, se hará como usted lo desee. 

Mis Castigos: Amel

...

 Modelo: Forbideen-Rose

Había confesado mis faltas y me encontraba a la espera del castigo, dispuesta a soportar cualquier tortura.
-En cuatro
En el momento en que asumí la posición sentí el ardor provocado por la mano de mi señor; Intentaba mantenerme en posición, pero era tal la brutalidad de los azotes que mi cuerpo danzaba impulsados por el dolor, los azotes se detuvieron inesperadamente y mi cuerpo se estremeció al sentir el flogger sobre mi espalda, aquel suplicio acrecentaba cada segundo, sentía como mi cuerpo era abrasado por las correas de cuero y como mi mente se desplomaba por el peso de aquella traición.
Sin dar aviso, mi señor cambio de instrumento, ahora era la pala de madera la que fustigaba mis nalgas y mis glúteos; aquel era un verdadero tormento, tanto para mi cuerpo como para mi alma.   
A cada instante agradecía a mi señor el castigo impuesto, era consciente del grave error que había cometido. 
Sentí un brusco azote en mi entrepierna y las manos de mi señor deslizándose por mi cadera hasta desplomarme sobre la cama, en un rápido movimiento quedé boca arriba con mis piernas separadas y mi sexo desnudo; mis muslos y sexo eran torturados por una diminuta vara de madera, mis aullidos se escapaban de mis labios avivados por aquel indescriptible dolor; Deseaba complacerlo para alcanzar un perdón que no creía merecer.
Sentí un líquido viscoso que solo indicaba una cosa, una desgarradora presión se introdujo dentro de mí obligándome a soltar un ahogado grito, la mano de mi señor tiró violentamente mi cabello; sentía mi vientre estremecer, mientras sentía como su miembro se introducía en mi vagina.
Me sentía tan humillada que mis lágrimas recorrieron mi rostro y la desesperación me cubrió por completo.
-Hemos terminado
-Se lo agradezco mi señor