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jueves, 19 de julio de 2018

El BDSM: SSC, Regla de Semáforo



Introducción:

El BDSM (Bondage; Disciplina/Dominación; Sumisión/Sadismo; Masoquismo) abarca una serie de prácticas con carácter sexual denominadas como “alternativas”; Tiene infinitas variables dependientes de gustos personales, por lo que resulta prácticamente imposible generalizarlo o catalogar su amplio espectro; sin embargo para que esta practica resulte lo más segura existen una serie de “normas” o “consejos”.

El BDSM: SSC

Uno de los puntos de mayor importancia dentro del ambiente BDSM es el “SSC” (Seguro; Sano/Sensato; Consensuado).

Todas las prácticas dentro del BDSM tiene un impacto, ya sea físico o psicológico, por lo tanto es sumamente importante la seguridad; es necesario contar con medidas de seguridad dependiendo de las prácticas a realizar; si se harán algún tipo de amarres con cuerdas, se debe contar con algún instrumento (navaja) para cortar la cuerda en caso de ser necesario; en el caso de la asfixia es necesario informarse adecuadamente sobre la técnica y tiempo de realización para evitar una hipoxia severa que pueda dar como resultado un daño neurológico; para todo tipo de práctica de impacto es importante contar con una idea general de la anatomía humana para evitar dañar seriamente articulaciones, músculos, ligamentos, tendones o nervios; así como un botiquín de primeros auxilios y medidas higiénicas (como el uso de barreras/condón). (Seguro).

También es necesario el uso del “sentido común”, es importante tomar en cuenta que, aunque para algunos es un estilo de vida y para otros un juego esporádico en ambos casos sigue siendo un juego, por esta razón todas las partes (tanto dominante como sumiso) deben disfrutarlo. (Sano/Sensato).

Toda relación dentro del medio deberá ser consensuada por todos los integrantes (adultos y en pleno uso de sus facultades); esto quiere decir que se deberá tener una noción de las prácticas que se realizarán y tener a posibilidad de detener la sesión en cualquier momento. (Consensuado).

El BDSM: Regla del Semáforo

Para que los puntos anteriores sean implementados con mayor seguridad y eficiencia se cuenta con una palabra de seguridad para detener la sesión (de inmediato); esta palabra de puede ser cualquiera que los participantes deseen; sin embargo, se recomienda que no sea una palabra común (que se pueda usar con facilidad dentro de una sesión), evitando palabras tales como “no”, “para”, “perdón”, etc.

Ahora bien; si no se desea detener completamente (toda) la sesión se puede usar el semáforo.

El verde puede ser usado para indicar que la parte dominante inicie o continúe la actividad, la parte sumisa puede usarla cuando desee, sin embargo, el dominante también puede (y debe) preguntar como se siente la parte sumisa.

El amarillo tiene diversas variantes, puede significar que el sumiso desea un descanso de la sesión, en cuyo caso lo mejor es que se pause toda practica y se entre en un ambiente mas relajado (menos estricto/protocolario); también puede referirse a que se suspenda el uso de un instrumento en particular pero que la sesión continúe con normalidad; por último puede ser utilizada para indicar que se baje la intensidad de un instrumento pero que se siga utilizado; en cualquier caso es importante aclarar a la parte dominante el “tipo” de amarillo que se desea, por ejemplo se podrían utilizar las siguientes frases: “amarillo” (para pausar toda la sesión); “amarillo de X instrumento” (para suspender el uso de un instrumento); o “amarillo, disminuya la intensidad de X instrumento” (para continuar con menor nivel e intensidad en los azotes).

El rojo es una palabra a la que idealmente no se deberían llegar (A menos que este consensuado y sea parte del juego llegar a ese límite) ya que indica que el dominante cruzó el límite de dolor físico o psicológico del sumiso; esta palabra indica un alto absoluto a toda la sesión e inicio de un “after care” inmediato, se recomienda que en este espacio todas las partes involucradas entablen una adecuada comunicación para cerciorar que todo este bien. Por ningún motivo en este punto se debe continuar la sesión (a menos que la parte sumisa lo desee), pues de lo contrario se estaría incumpliendo con el consenso del juego y pasaría a convertirse en abuso.

Al hablar del BDSM, la literatura (artículos) está muy enfocada a la seguridad física y emocional de la parte sumisa, a pesar de que esta es importante, la seguridad física y emocional de la parte dominante es igual de importante. En consecuencia, es imprescindible establecer una eficiente comunicación de las practicas con las que ambas partes estén cómodas, así mismo el dominante tiene pleno derecho a detener una sesión si así lo considera o a utilizar el código del semáforo si una práctica no le esta resultando satisfactoria o incluso le esta incomodando.


Conclusión:

Es de vital importancia mantener el SSC en cualquier relación, eso incluye el BDSM; en caso de no ser así no solo se podría “fracturar” la relación también se estaría convirtiendo en abuso, lo que llevaría a una relación co-dependiente y autodestructiva.

La base de toda relación en la confianza y la buena comunicación, en donde se es libre de generar acuerdos que puedan ser modificados con el tiempo, para lograr una plena y sana convivencia que todas las partes involucradas disfruten.


miércoles, 11 de octubre de 2017

Mis Castigos: Rowan

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Modelo: Forbideen-Rose


Mi señor masturbaba mi sexo ordenándome confesar lo sucedido; Aterrada declaré mis faltas, consideraba aquel error como el más grave antes cometido; mi arrepentimiento e incertidumbre me provocaban un nudo en el estómago y un violento palpitar.
En contadas ocasiones he sentido tanto temor, el cual, no era causado por la idea del suplicio físico sino de un tormento emocional perpetuo.
Son indescriptibles los pensamientos que recorrían mi mente, deseaba el perdón, sin embargo, no creía merecerlo.          
Al concluir mi confesión mi señor me ordenó colocarme en un artefacto ondulado; mis piernas se encontraban separadas, dejando descubierto mi sexo; mi cadera se elevaba ligeramente y mi espalda se arqueaba por completo.
Evitaba la mirada de mi señor, sin embargo, era atraída por la misma.
Mi castigó comenzó con aquel tortuoso instrumento vibratorio que pocas veces de sentido; colocó el instrumento en mis muslos y sus vibraciones me sobresaltaron. Jugaba con mis mulsos y mi sexo, colocando el instrumento a escasos centímetros de mi piel o rozando ligeramente mi cuerpo; el ritmo de las vibraciones era agobiante, como si no tuviese un propósito concreto; deseaba suplicarle que dejara el instrumento y se adueñara de mí, pero era consciente de que no tenía derecho a ello.
En mi angustia alcé la mirada, apreciando su desgarradora mirada; sus ojos reflejaban una profunda decepción, en ese instante me odié por completo y me envolvió la desesperanza de no ser merecedora de sus labios o su amor, no podía apartarme de aquellos ojos a los que había traicionado… Sentía como mi alma se rompía en pedazos.
Una oleada de sensaciones arrebató mis pensamientos, noté como el instrumento no se desviaba de mi sexo, conteniendo mis lágrimas al sentirme derrotada, supliqué el alcanzar el clímax; mi cuerpo experimentaba una satisfacción absoluta, pero mi mente me atormentaba por ello, una y otra vez la oleada de éxtasis cubrió mi cuerpo, hasta quedar temblando por el cansancio.
-Levántate y colócate sobre la cama
Su orden me ruborizó, estaba avergonzada, pero obedecí cada palabra. 
De súbito sentí la pala descargándose en mis glúteos desnudos y posteriormente pude comprobar la fuerza de sus manos en mis muslos; la intensidad de los azotes me estremecía, provocando que mis labios liberaran pequeños aullidos de dolor.
Los azotes parecían cada vez más intensos; mi mente jugaba con mis sentimientos, no había dolor más grande que mis tortuosos pensamientos.
-Esa es la primera parte de tu castigo, la segunda durará dos meses.
-Gracias mi señor, se hará como usted lo desee. 

Mis Castigos: Amel

...

 Modelo: Forbideen-Rose

Había confesado mis faltas y me encontraba a la espera del castigo, dispuesta a soportar cualquier tortura.
-En cuatro
En el momento en que asumí la posición sentí el ardor provocado por la mano de mi señor; Intentaba mantenerme en posición, pero era tal la brutalidad de los azotes que mi cuerpo danzaba impulsados por el dolor, los azotes se detuvieron inesperadamente y mi cuerpo se estremeció al sentir el flogger sobre mi espalda, aquel suplicio acrecentaba cada segundo, sentía como mi cuerpo era abrasado por las correas de cuero y como mi mente se desplomaba por el peso de aquella traición.
Sin dar aviso, mi señor cambio de instrumento, ahora era la pala de madera la que fustigaba mis nalgas y mis glúteos; aquel era un verdadero tormento, tanto para mi cuerpo como para mi alma.   
A cada instante agradecía a mi señor el castigo impuesto, era consciente del grave error que había cometido. 
Sentí un brusco azote en mi entrepierna y las manos de mi señor deslizándose por mi cadera hasta desplomarme sobre la cama, en un rápido movimiento quedé boca arriba con mis piernas separadas y mi sexo desnudo; mis muslos y sexo eran torturados por una diminuta vara de madera, mis aullidos se escapaban de mis labios avivados por aquel indescriptible dolor; Deseaba complacerlo para alcanzar un perdón que no creía merecer.
Sentí un líquido viscoso que solo indicaba una cosa, una desgarradora presión se introdujo dentro de mí obligándome a soltar un ahogado grito, la mano de mi señor tiró violentamente mi cabello; sentía mi vientre estremecer, mientras sentía como su miembro se introducía en mi vagina.
Me sentía tan humillada que mis lágrimas recorrieron mi rostro y la desesperación me cubrió por completo.
-Hemos terminado
-Se lo agradezco mi señor

miércoles, 17 de mayo de 2017

Mis castigos: Juegos y Vainillas



Desde muy temprano habíamos quedado para vernos, la semana había estado llena de estrés y responsabilidades, solo deseábamos pasar un buen rato; teníamos el día lleno de actividades, en la mañana disfrutamos en el campo, relajándonos caminando por el rio y apreciando los hermosos paisajes de aquel lugar; más tarde me llevaron a la ciudad, a un sitio en donde deseaba degustar unas frutas de temporal, paseamos por las calles, comimos y nos dirigimos a casa de unos amigos, ahí comencé a provocarlos, más bien me esforcé más en provocarlos, era una situación vainilla, sin embargo no me importó, comencé a realizar pequeñas o quizá grandes travesuras; me aproveché de aquella situación en donde me sentí intocable y así fue mientras estuvimos en aquella casa; por fin se hizo de noche, al retirarnos noté el ambiente ligeramente distinto pero decidí ignorar aquella sensación, ya era muy noche y al día siguiente nos debíamos alistar para trabajar, por lo tanto vi imposible iniciar un juego, en eso acerté, no hubo tiempo para juegos, solo para un castigo.


Sentí la mano de Rowan oprimiendo mi oreja
R- ¿Por qué te comportaste así?
E- Porque quise- En ese instante sentí un dolor insoportable- Me duele mucho, suéltame
R -Si te duele es porque desde la mañana te has comportado de manera inadecuada ¿Vas a pedir una disculpa?
E- No
R- ¿En verdad continuarás siendo así de malcriada?
No hubo respuesta.
A- Conozco un lugar cercano donde no pasa casi nadie, podemos ir ahí para castigarla
R- Muy bien- Dijiste quitándote el cinturón,
Llegamos rápidamente a un callejón oscuro, conocía perfectamente aquel lugar, no era la primera vez que lo visitamos para llevar a cabo un castigo; Amel detuvo el coche; no me importó, estaba convencida de que me saldría con la mía y nos iríamos después de un regaño.
R- ¿Qué prefieres? ¿Qué el castigo sea aquí en el carro o bajarte y colocarte cerca de ese árbol?
E- Prefiero que nos vayamos a dormir-Dije entre risas  
A-No es momento de juegos
R- Te hice una pregunta ¿No la piensas contestar?
E- Es muy noche y no quiero
A-Debiste pensarlo mejor- Mencionaste con una leve risa que me hizo entrar en un estado de reto, en donde yo sería la ganadora
R- Muy bien, bájate del carro y ven aquí atrás conmigo
Dudé un momento, pero decidí complacer esa orden, con la esperanza de recibir unos cuantos azotes y terminar rápido.
Me recargué sobre uno de los respaldos y esperé. Fueron 10 azotes con el cinturón, todo había terminado.
 R- ¿Qué aprendiste?
Odié con todo mi ser esa pregunta.
E- Que tengo sueño y me quiero ir- Dije burlándome
R- Muy bien ¿Qué más?
E- Nada
R- ¿Nada?
E- Si, nada ¿Estás sordo?
A-No te conviene seguir así
R- Vuelve a ponerte en posición
E- Oblígame- No hizo falta más, me tomaste del brazo y con facilidad me volviste a colocar, otros 15 azotes cayeron en mis nalgas y está vez me hicieron gemir suavemente por el dolor.  
R- ¿Aprendiste?
E- Si
R- ¿Qué aprendiste?
Hice un gesto de desaprobación ante la humillación que sentía y en tu tono apenas audible me referí a ti y a la situación con groserías
R-¿Qué dijiste?
E- Si escuchaste no tiene caso que me lo preguntes –Contesté molesta  
Sin decir nada bajaste del carro, dejando la puerta abierta, tomaste una rama del árbol más cercano y te quedaste fuera haciendo algunos arreglos.
R-Veamos quien aguanta más, si la vara o tú
E-Obviamente yo- Dije riéndome y desafiándote con la mirada
Efectivamente, esa vara improvisada se rompió a los 4 azotes, reí descaradamente cuando eso sucedió.
A-Rowan toma el cepillo
En ese instante, sabía que las cosas escalarían, ese odioso cepillo de plástico lo conocía muy bien, pues es uno de los implementos predilectos de Amel cuando no hay tiempo para largos castigos. 
E- No, no quiero
A-Muy tarde
R- Gracias Amel
Rowan me colocó a lo largo de los asientos, me tomó por la cintura y comenzó a castigarme con aquel horrible cepillo, mientras me regañaba por mi mal comportamiento.
R- Te has portado muy mal, eres una niña malcriada y grosera, no estas siendo sincera y eso me molesta
Sin pensarlo levanté mi mano derecha y en esa posición me atreví a lanzar una nalgada a Rowan, no hubo más regaño, solo una lluvia de fuertes y sonoros azotes. 
A-Azótala más fuerte
Rowan acató aquella petición y los azotes incrementaron en fuerza y velocidad, solo pude reaccionar dando otra nalgada.
R- Te atreviste a darme otra nalgada- Exclamaste mientras otra lluvia de azotes caía esta vez sobre la parte alta de los muslos
E-¡Me duele mucho! ¡Ya aprendí!
R- ¿Qué aprendiste? - Preguntaste mientas me seguías azotando
E- Ya no seré grosera
R- No te creo
Los azotes siguieron cayendo en aquella zona tan estratégica
E- En verdad lo siento, no debí molestarte, no debí de ser grosera con ustedes, en especial contigo, perdóname por favor
Te detuviste, me abrazaste y me besaste.
E- Lo siento
R- Estoy algo molesto contigo
Esa frase me partió en dos, me encontraba verdaderamente arrepentida, para ellos no había sido un juego.
E- Por favor castígame hasta que me perdones completamente, prometo no moverme, me portaré bien 
R- Colócate
Me volví a acomodar recostada sobre el respaldo del asiento, sentí el cepillo y después tus manos, no sé cuántos azotes recibí, pero solo podía pensar en no moverme.
R- Listo
E- En verdad lo lamento

Esa noche la pasé meditando, había sido muy injusta con ambos y mi trasero lo recordaría unos cuantos días.