En este espacio podréis encontrar mi visión sobre el amor, el erotismo y la búsqueda

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martes, 26 de agosto de 2014

Mi locura/ My madness

Fotografía por: Saidov Aydemir

Aprisionada en líneas de un escritor demente; encadenada a la maniática alucinación de un escultor moldeando quimeras; plasmada por el memorial lienzo del artista. Esa eres, ese soy.  Jamás he pretendido poseerte, sin embargo, repudio el observarte en brazos de aquel que he llegado a odiar; me aislé por cuenta propia ¿Qué duele más? ¿La distancia, los pensamientos, nuestra naturaleza? Camino en un sendero de piedra que se desmorona sin aviso, solo espero derrumbarme entre las olas; besarte. El vacío que provocabas, que provocas ¿Debí aferrarme y tender mi mano cuando cayeses? Te protejo en la penumbra, no pretendo traicionarte; no espero tu luz, soy la sombra que vela por ti.

Photography by: Saidov Aydemir

Imprisoned within the lines of a deranged writer, chained to the maniac hallucination of a sculptor moulding chimeras; embodied by the memorial canvas of an artist. That is you, that is me. I have never pretended to possess you, however, I repudiate to watch you in the arms of that who I have come to hate, I have isolate on my own accord. What hurts the most? The distance, the thoughts or our nature? I walk through a stone path, which crumbles without a warning; I just hope to fall among the waves; to kiss you. The void you provoked, provoke. Should I have clung and extended my hand to you when you fell? I protect you in the gloom, I do not pretended to betray you, I do not expect your light, I am the shadow that watches over you. 

lunes, 17 de marzo de 2014

¿La sensación? Por: Anónimo


Por un momento creo tenerte a mi lado, mas vuelvo a la realidad de tu ausencia; dándome cuanta cuanto te extraño, cuanto añoro tenerte a mi lado para escucharte decir tu monologo dominador, para obligarme decir que soy tuya, para que tortures mi cuerpo al negarme el tuyo; entre las líneas de tus escritos recuerdo lo que tanto me dices, lo que deseas para los dos, quiero que seas tú quien me entrene para convertirme en una mejor persona, en una mejor “sumisa”, quiero que me castigues aun que mi rebeldía innata lo impida, quiero mantener la mirada gacha al solo escuchar tu nombre. 

viernes, 14 de marzo de 2014

Escritores Eróticos: Lucinda Carrington


No se mucho sobre la autora, solo que vive en Londres y que ha escrito 4 novelas eróticas.

Libro Representativo: “Los noventa días de Genevieve”.

La historia se basa en Genevive (una publicista) y James Sinclair (un rico empresario), el cual desea poseer a Genevive, Es una historia centrada en el “BDSM”.
Es un libro parecido a “50 sombras grey” y a mi parecer no tiene tan buena narrativa.

Link de descarga:

Fracción del libro “Los noventas días de Genevieve”

viernes, 7 de marzo de 2014

La espera Por: Rebeca García

Ayer supe que hoy sería un día muy diferente, un día que cambiaría mi vida, para siempre… no pude dormir en casi toda la noche en tan solo pensar en lo que podría pasar, tenía muchos nervios, si, eran ellos; los nervios, pues no me dejaban conciliar el sueño, sentía como diversas emociones recorrían todo mi cuerpo, hasta que de pronto después de tanto fantasear mire hacia la pared vi el reloj y solo faltaban quince minutos para las tres de mañana, entonces me di cuenta de  que ya era muy tarde, así que cerré mis ojos, me relaje y me enfoque en que todo saldría bien… finalmente así fue como pude dormir después de tantas horas.


Al otro día que desperté me quede un rato en la cama, acostada boca arriba y solo miraba el techo color lila de mi cuarto, si, solo eso miraba, mi mente estaba totalmente en blanco, me encontraba ida, en trance,  no supe cuanto tiempo paso, ni que fue lo que paso, pero me sentía muy bien, demasiado relajada, ese tiempo fue único, pero sabía que tenía que levantarme y me di cuenta de que mi cuerpo se sentía diferente, tenía sensaciones raras, si, tenía esa sensación de gritar, de sacar esa adrenalina que se encontraba dentro de mi ser; a decir verdad me sentía excelente; bella, sensual y con un ego fascinante, después de eso salí de mi cuarto y fui directamente a la cocina a servirme una taza de café si, ahí me encontraba yo; sentada en el comedor mirando la lluvia a través del vidrio de la ventana, la mañana me pareció eterna, solo quería que el tiempo pasara rápidamente, ya quería verlo, conocerlo, saber cómo era… hasta que finalmente la mañana termino y los sentí de nuevo a ellos; los nervios, pero no, ellos no serían más fuertes que yo, sabía que este ya era el momento, nada tendría que ponerme mal, lo tenía que conocer, mirarlo, sentirlo, pues desde hace mucho tiempo había esperado este momento, definitivamente yo ya no quería que hubiese marcha atrás, no sabía qué era lo que me esperaba, lo único que sabía es que este era un mundo nuevo para mí, un mundo donde me esperaban muchas aventuras, grandes experiencias y por supuesto nuevas amistades.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Consecuencias Por: Rebeca García



Viviremos atrapados en nuestras propias cadenas, pues es la agonizante incertidumbre de nuestros sentimientos ocultados, nunca nos diremos eso que tanto deseamos, solo bastará una mirada mutua para que leer nuestras emociones y pensamientos, nos ataremos fuertemente entre cuerdas hasta que marquen nuestras pieles y nos castigaremos con el látigo de nuestros actos.

viernes, 17 de enero de 2014

Sensaciones Por: Rebeca García

Al observarte atada y amordazada sentí como una vibra de excitación recorrió todo mi cuerpo; mi silla la junte a la tuya, me senté y poco a poco fui acariciando con mis suaves manos  tus pechos, aún recuerdo la firmeza de tú piel, la mirada de tus ojos y las reacciones de tu cuerpo, al acercarme a tu cuello percibí el delicioso aroma de tu ser y poco a poco las caricias se convirtieron en tortura, pues tus pechos fueron  torturados  por mí y al escuchar tus hermosos gemidos de placer me hicieron sentir bien, pues me di cuenta de que lo que estaba haciendo realmente te excitaba y poco a poco mis manos fueron desplazándose por tus hermosas piernas torturándolas con mis uñas tan finas y delicadas, al igual que tú, aún recuerdo la mirada de tú amo, si, él disfrutaba lo que veía, se acerco a mí y me dijo; “me gusta lo que le estás haciendo y créeme, lo estoy disfrutando”, de repente tú boca quedo libre y solo observe como cerraste los ojos y te acercaste a mí, a mis labios, no supe que hacer por esos segundos, pues me sentí realmente privilegiada de besarme con una mujer tan guapa y distinguida como tú; ese acercamiento hizo que el calor de tú cuerpo calentara el mío, al igual que tus labios, tan solo fue el suave rose con nuestras pieles lo que nos hizo vibrar y poco a poco la tortura fue desapareciendo, ya era hora de acariciar tu torturada piel, pues aún así los besos seguían fluyendo con ternura y cariño ente nosotras, la acción continuaba... pues yo no quería dejar de acariciar tú cuerpo y mientras él te desataba cada marca que dejo la cuerda en tú piel yo la desaparecí con el frotar de mis manos. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Sensaciones Por: Rebeca García



Al observarte atada y amordazada sentí como una vibra de excitación recorrió todo mi cuerpo; mi silla la junte a la tuya, me senté y poco a poco fui acariciando con mis suaves manos  tus pechos, aún recuerdo la firmeza de tú piel, la mirada de tus ojos y las reacciones de tu cuerpo, al acercarme a tu cuello percibí el delicioso aroma de tu ser y poco a poco las caricias se convirtieron en tortura, pues tus pechos fueron  torturados  por mí y al escuchar tus hermosos gemidos de placer me hicieron sentir bien, pues me di cuenta de que lo que estaba haciendo realmente te excitaba y poco a poco mis manos fueron desplazándose por tus hermosas piernas torturándolas con mis uñas tan finas y delicadas, al igual que tú, aún recuerdo la mirada de tú amo, si, él disfrutaba lo que veía, se acerco a mí y me dijo; “me gusta lo que le estás haciendo y créeme, lo estoy disfrutando”, de repente tú boca quedo libre y solo observe como cerraste los ojos y te acercaste a mí, a mis labios, no supe que hacer por esos segundos, pues me sentí realmente privilegiada de besarme con una mujer tan guapa y distinguida como tú; ese acercamiento hizo que el calor de tú cuerpo calentara el mío, al igual que tus labios, tan solo fue el suave rose con nuestras pieles lo que nos hizo vibrar y poco a poco la tortura fue desapareciendo, ya era hora de acariciar tu torturada piel, pues aún así los besos seguían fluyendo con ternura y cariño ente nosotras, la acción continuaba... Pues yo no quería dejar de acariciar tú cuerpo y mientras él te desataba cada marca que dejo la cuerda en tú piel yo la desaparecí con el frotar de mis manos. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Ganadores Primer Concurso "Samhain"

Hace poco organicé con ayuda de varios bloggers y amigos un concurso de relatos para este Halloween “Samhain” y por fin os traigo los resultados.

Gracias a: Master DzadEidan Yoson y Segi La por su colaboración como jurado de este concurso y a todos los participantes.

Espero que los disfrutéis, tanto como yo. 

Primer lugar:

“ La Ofrenda 
Autor: Amel Hartmann



Segundo Lugar:

Autor: Alexia


Tercer Lugar:

Autor: Ama Lia Taveras



NOTA: Para leer el relato da “click” en el nombre del relato o en el enlace correspondiente.

Además de encontrar los relatos en este espacio, los podrán encontrar en excelentes páginas y blogs como:

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Delicado Bonsai por: Hafez


Fotografía por: Garth Knight


Bonsai: “bandeja de cultivo”; eso es lo que eres, belleza natural que se ha depositado en mis manos; he decidido arroparte en ellas, ahí podrás dormir y fortalecerte; mi cuerpo será la tierra en donde nutrirás tu anhelos, mis caricias cubrirán en torrentes tu ser; mi mirada será tu sol y tu luna, mi voz la guía que te hará crecer y florecer. Me encargaré de arrancar suavemente la hierba que destruya tu belleza, y eliminare las nubles que impidan a los rayos vitales filtrarse en tu corazón.


Hafez

lunes, 2 de septiembre de 2013

“The vampire Armand” (1998). Anne Rice´s book and a drawing by Evelyn Mayfair


English version:

 “Oh, what a vile temper we have for such an angelic countenance” he said mildly
“If I´m an angel”, I said drawing back from the edge of the bed, “paint me with black wings”.

“You dare knock down my door”. He folded his arms. “Need I tell you why I will not tolerate such from you or from anyone?” (...)

Then he extend his hand and snapped his fingers. I heard a rustling from the rooms beyond. I sat up petrified with amazement. I saw the long switch of the teacher come slithering along the floor as if a wind had sent hither, and then it twisted and turned and rose and dropped into his hand. (...)

“It´s going to be a pleasure to whip you” he said, smiling sweetly, his eyes almost innocent. (...) 

“Demon!” I said
“Master” he replied calmly (...)

“There´s nothing worse than for a fallen saint to be a horrid devil!” (...)

“You going to break down my door again?”
“Never” I whispered
“You going to defy mi in any way in particular?”
“Never in any way ever”
“Further words?”
“I love you”
“I´m sure”
“But I do” I said sniffling (...)



And then, inspired by this beautiful book and in the “after care” scene that my dear author, Anne Rice, describes; I created this drawing of Marius (My favorite character in the whole world story) and Armand (Amadeus right now) 




Versión en español:

-Sorprende ese mal genio en un joven de rostro tan angelical- comentó suavemente
-Si soy un ángel-repliqué del borde del lecho- píntame con unas alas negras

-Has tenido el valor de derribar la puerta de mis aposentos- dijo él cruzando los brazos- ¿Debo decirte por qué no estoy dispuesto a tolerar semejante osadía ni en ti ni en nadie? (...)

Luego extendió la mano y chasqueó los dedos. Oí un murmullo procedente de la habitación contigua. Alarmado, me levanté del lecho precipitadamente. Vi el látigo del maestro deslizarse a través del suelo de la habitación, como si el viento lo hubiera arrastrado hasta aquí; se enroscó, se alzó y cayó en su mano. (...)

-Será un placer azotarte- afirmó él, sonriendo dulcemente (...)

-¡Demonio!- exclamé
-Maestro- respondió con calma (...)

-¡No hay nada peor que un santo caído se convierta en un grotesco diablo! (...)

-¿Volverás a derribar mi puerta?- preguntó él
-Jamás-murmuré
-¿Volverás a desafiar mi autoridad?
-Nunca, te lo prometo
-Que más
-Te amo
-Ya
-Te lo juro- dije, sorbiéndome los mocos (...)


Y después, inspirado en este hermoso libro y en la escena de “after care” que describe mi quería autora Anne Rice, creé este dibujo de Marius (mi personaje favorito en toda la historia) y Armand (Amadeo en ese momento) 


miércoles, 28 de agosto de 2013

Primer Concurso BDSMx (relatos)

Otra categoría del concurso en BDSMx fue el de “relato corto”, no hubo temática especifica, solo se trataba de relatar un encuentro BDSMero, a continuación los resultados y el relato, por si gustáis leerlos.

Primer lugar: “Historia corta 24/7” por Evelyn Mayfair


Segundo lugar: “Entre la recamara” por HerMossa


Tercer lugar: “Una sesión con mi Amo” por Luz de Luna CC

martes, 27 de agosto de 2013

Primer Concurso BDSMx (fotografía)

Hola a todos!! Hace poco se realizó un concurso en BDSMx organizado por Master Dzad con temática del 24/7.  Con este concurso se pretendía expresar en arte fotográfico lo que representa el BDSM y el significado individual del 24/7.

Los ganadores fueron anunciados en la página de BDSMx y en otras redes sociales, así mismo prometí anunciar a los ganadores en mi blog, así que os dejo los resultados, espero sean de su agrado.

Primer lugar: “Atada” por Luz de Luna CC





Segundo lugar: “sumisión” por Barbie Dark




Tercer lugar: “la boca” por Anónimo 

jueves, 1 de agosto de 2013

Pablo Neruda

Os comparto algo que me ha dejado sin palabras. 
No por el poema en si (aunque es hermoso), sino por la manera de recitarlo. 

miércoles, 17 de julio de 2013

Blog de interés


Hoy os quiero presentar blog y otros sitios que me han parecido de interés.

Iniciare con:


Un blog reciente, creado por Domina Allison, en donde se puede apreciar una perspectiva de femdom bastante interesante, a mi parecer su narrativa es simple y entendible para cualquier sumiso que quiera iniciarse.




Este blog aunque contiene pocas entradas “recientes” me parece muy especial pues como la mayoría de las entradas son videos es “interactivo”; además Neko-chan ha tenido una amplia experiencia dentro del medio y es una excelente y maravillosa persona.  (blog en ingles)



Por último un sitio en donde se expone al BDSM de una manera muy peculiar, otra cosa atractiva de este espacio es que su creador Master Dzad tiene una pequeña sección de radio los viernes a las 11pm (horario en México) en donde por un par de horas habla con los radio escuchas de distintas temáticas del medio.

lunes, 25 de marzo de 2013

Relato de un sumiso Por: Pedro


El chico se despierta de su sueño. No ha dormido mal, lo hace en la habitación más pequeña de la casa y en una cama, pero cómoda, más que suficiente para él. No puede perder ni un instante. Acude rápidamente a preparar el baño. Lo hace con delicadeza. Templa el grifo hasta que la temperatura del agua es un poco más elevado de la correcta, cierra el tapón de la bañera y deja la instancia cuidadosamente. También prepara las toallas. Cuando termina la bañera ya está casi llena, añada las sales de baño y comprueba que el agua está un poco más caliente de lo esperado. 


Ahora viene lo más importante. Se acerca con mucho cuidado a la habitación de Su Señorita. No quiere hacer ruido. Nada más entrar se arrodilla y busca los pies de Ella. Los masajea con de forma muy pausada, es la forma que debe despertarla, pero sabe que son una de las partes más delicadas del cuerpo y no quiere que Su Señorita se despierte de manera brusca.
- Mmmmm, buenos días, sumiso. ¿Has dormido bien?
- Sí, Señorita, ha sido muy amable permitiéndome dormir en la cama.
- Bueno, espero que mi baño esté preparado, me vendrá bien para terminar de despejarme.
- Sí, Señorita.
- Bien, cálzame. Rápido.
- Sí, Señorita.
Mientras el chico coloca las suaves zapatillas de estar en casa en los pies de Su Señorita. Ella aprovecha para colocar la cadena, que descansaba en Su mesilla en el collar de Su sumiso.
- Sígueme.

El paseo es corto, la Chica tan solo lleva un fino camisón con el que se encuentra muy cómoda descansado. El sumiso lo sabe, fue él quien se lo puso la noche anterior, pero ahora sabe que no puede levantar la vista. Tan sólo la sigue, a cuatro patas, hasta el baño.
- Veo que no has puesto alfombrilla. Ya ajustaremos eso luego. Ahora, boca abajo, lo más cerca posible de la bañera.
- Lo sien...
- Shhhh –dice dando un tirón de la cadena –ahora eres mi alfombra.

El sumiso obedece rápido y se tumba boca abajo. Su Señorita apoya Sus bellos pies descalzos sobre su espalda. Deja caer el camisón y se mete en la ducha.
- Ya no me sirves quieto. Luego recogerás el camisón. Ahora quiero un masaje, muévete.
El joven se levanta, se lava las manos en el bidé –que estaban sucias y frías –y comienza a realizar un suave masaje en el cuello, hombros y espalda de Su Señorita, que se prolonga durante un buen rato.

- El agua se está quedando fría. Recoge el camisón y trae Mi ropa. Ropa interior, medias y vestido negro. Ah, y los zapatos rojos. Rápido.
El chico recoge el camisón y se dirige a la habitación. Lo coloca con sumo cuidado en su sitio y recoge la ropa que Su Señorita le ha indicado. Vuelve y se la ofrece de rodillas. La Chica, parece ignorarle por un momento, hasta que dice;
- Voy a salir. Deja la ropa.
El sumiso, deja la ropa, coloca la alfombra en el suelo, lo que provoca una sonrisa en Su Señorita y prepara dos toallas, una de las cuales se la ofrece a Ella, para que se tape y note lo menos posible la diferencia de temperatura.
Seca a Su Señorita con mucho cuidado y comienza a colocar la ropa sobre Su cuerpo según Ella le va indicando: ropa interior, medias, vestido cuya cremallera cierra muy despacio y por último los zapatos, que coloca en Sus pies tras haberlos besado previamente.

- Bien. Antes de salir vas a ser de nuevo mi alfombra. Vamos.
El sumiso obedece dócilmente, se tumba, como hizo antes boca abajo y nota como los tacones de su Señorita se clavan con cuidado en su piel. Ella no quiere hacerle daño, pero espera a que la marca de Sus tacones quede marcada levemente en la espalda de Su sumiso. Cuando acaba, quiere oír algo de la boca de Su sumiso.
- Puedes hablar.
- Gracias, Señorita, no volveré a olvidar la alfombra en el baño.
- Eso espero. Sígueme.

viernes, 1 de febrero de 2013

Primer encuentro por: Elena y Daniel


Aquí os dejo un relato de dos pensamientos entrelazados: 


El cielo tornaba colores y ahora las estrellas se vislumbraban en el firmamento; al menos eso era lo que se percibía por aquella ventana, sin embargo el esplendor de aquella noche no se comparaba con lo iniciaba dentro de aquel cuarto.

Una habitación oscura en donde la única iluminación salía de las flamas de las velas colocadas en diferentes lugares, una cama de 4 pilares delicadamente acomodada, un escritorio de roble y un sillón forrado por satín
Dos figuras resaltaban en aquel escenario, la figura femenina vestida en tela negra y fusta en mano y un hombre arrodillado con ojos vendados

-¿Sabes porque estás aquí?- dijo la voz femenina alzando el rostro del joven
-Sí, Señorita. He venido porque deseo servirla.-dijo el chico con cierto nerviosismo. Era la primera vez que se encontraba en aquella situación y no sabía qué podría suceder a continuación.

Estaba nervioso, muy nervioso. Pero aun así, no se movía. Esperaba aparentemente tranquilo, la siguiente frase de la joven Dama.
-Bien, es hora de iniciar con tu entrenamiento, harás todo lo que te diga ¿Entendido? – exclamo con voz firme
-Sí, Señoríta. Como desee.-balbuceó el joven, que permanecía arrodillado, mientras su cabeza no paraba de pensar.
-Ruega que te use, ruégame que juegue contigo
-Señorita, con todos mis respetos, le pido que juegue conmigo. Como le he dicho estoy aquí para servirla. Para hacer que se sienta bien usándome. Mientras yo, sólo cumpliré Sus deseos.

A partir de ese momento la voluntad del joven aparentemente había desaparecido. Ahora la joven Dama disponía de ella.

-¿Quién soy para ti?
-Es la persona a la que temporalmente entrego mi cuerpo y mi pensamiento para que haga con él lo que quiera. Un bella Dama a la que sería un gran honor servir.-El chico, hablaba con una voz a veces entrecortada. Aunque no podía ver, su barbilla estaba pegada al pecho, como si sus ojos estuviesen clavados en el suelo.

-De ahora el adelante te nombrare Daniel y te comportaras con un perro obediente, gustoso por servirme y deseoso por ser educado.
Después de las suplicas y con mano firme tomo la nuca de Daniel obligándolo a permanecer con la cabeza en alto, colocándole un collar y una correa lo condujo hasta la cama indicándole subir a ella, manteniendo su posición de perro.

Lo primero que hizo fue acariciarle todo el cuerpo rasando su miembro, al ver la excitación de Daniel se detuvo y el primer azote cayó sobre su muslo, después de ese primer azote no hubo mas contacto, pues ella se había dirigido al mueble e roble en donde se encontraban todos los instrumentos, sin dejar la fusta tomo un trozo de jengibre y lo coloco en el ano del joven.
Pasaron unos minutos y Daniel empezó a mover su culo.
-¿Qué sientes?- pregunto con una leve risa.
El chico, que ahora era Daniel, no sabía exactamente qué contestar. Su Señorita, le había indicado que debía comportarse como un perro... dudando, decidió responder.
-Guau....-El "ladrido" no le salió demasiado convencido, solo fue un leve murmullo. Había disfrutado mucho siendo Daniel para Su Señorita, hasta el momento en que el jengibre había entrado en su culo. No disfrutaba nada con la penetración anal, pero la había aceptado. Eran los deseos de Su Señorita.

Esperando la respuesta de Su Señorita, Daniel, dejó de mover su culo y se mantuvo quieto.
Una carcajada se escucho en el aire- Tendremos que trabajar en tu actuación de perro, pues ese ladrido es patético.
Ahora ella inicio a azotarlo suavemente por la espalda y los muslos poco a poco los golpes si hicieron más sonoros notándose el leve enrojecimiento de la piel.
-Mas te vale no hacer sonido alguno a partir de ahora- alzando la fusta la dejo caer fuertemente en el culo de Daniel, sin embargo la sorpresa del azote fue tal que no pudo evitar un leve gemido escapándose de sus labio - ¡Te he dicho que sin protestas! Ahora mantente en silencio pues no pretendo pasar otra desobediencia- retiro el jengibre e inicio nuevamente a azotarlo. Daniel se sintió aliviado cuando la joven Dama retiró el jengibre de su ano. Los azotes estaban siendo duros y no había podido retener el gemino que no había agradado para nada a quien allí mandaba. Cerró con fuerza los labios para detener otro gemido rezando por que su Señorita se detuviese pronto, no sabía cuanto más iba a poder aguantar sin moverse pues no quería fallarle. Aun así, en el interior estaba contento. Su Señorita parecía disfrutar de su dolor. Y eso era lo que verdaderamente importaba en aquellos momentos.

Los azotes se detuvieron para colocar la fusta en la boca de él joven sumiso.
- Puedes gemir, pero no dejes que se caiga, ahora colócate boca arriba bien estirado –expreso susurrándole al oído, posteriormente amarro sus extremidades a los pilares de la cama, tomando un flogger de terciopelo rojo con suavidad azoto su pecho, vientre, extremidades y lo paso dulcemente por su miembro hasta que logro una erección .
-Abre un poco tu boca- ordenó y así lo hizo, ella retiro la fusta de su boca y pregunto-¿quieres que coloque pinzas en tu miembro? ¿eh? ¿lo deseas mi perrito?
Daniel había obedecido sumiso todos los movimientos que habían salido de los labios de su Señorita. Los azotes en su pecho habían sido dolorosos y más aun los que había recibido en el pene. Sin duda había disfrutado sujetando la fusta de la Dama, y las suaves caricias con el flogger en su pecho y miembro habían hecho que Daniel no pudiee aguantar más. La sensualidad de la chica había logrado su objetivo. El miembro de Daniel estaba erecto y dolorido, y sabía que las pinzas iban a doler, pero el deseo por complacer a su Señorita era más fuerte.
- Guau, guau- dijo con un poco más de fuerza que la vez anterior, mientras movía levemente su cabeza.
-No estoy segura de que lo desees… ladra con mas fuerza- ordeno
-Guau! Guau! Guau! -dijo esta vez con bastante más fuerza, esperando complacer a su Señorita.
Esta vez, esperaba haberlo hecho mejor, quería ser un buen perrito.
Ella tomo 4 pinzas de madera y las coloco en diferentes lugares de sus genitales, acercándosele paso superficialmente sus labios por su rostro para que Daniel notara el calor de su Señorita, al tiempo que le retiraba la venda de sus ojos.
Quería que él observara su situación, como se encontraba amarrado con pinzas y a merced de los deseos de su Señorita, que su cuerpo se invadiera por sentimientos de humillación y gozo; tomo la fusta nuevamente y batiéndola en el aire hiso ademan de quitar las pinzas con la fusta, sin embargo no pretendía hacerlo, lo único que buscaba era el temor del sumiso, el nerviosismo  ante el dolor, lo mantuvo unos minutos de ese modo, haciéndole creer que el dolor se acumularía al retirar las pinzas de forma tan cruel; el gemía ante lo incierto. Sin esperárselo ella retiro las pinzas delicadamente con tu mano y acarició el adolorido miembro de aquel sumiso
-Te has portado bien, y por ello te regreso el privilegio de hablar, siempre u cuando lo hagas recordando tu lugar- mientras decía esto iba retirando las cuerdas que lo mantenían inmóvil.

La joven se dirigió al sillón sentándose- levántate y tráeme mi flogger y  también una vela, la que prefieras… por cierto te permito caminar normalmente
En el momento en que Daniel pudo volver a su personalidad "humana", que sólo había abandonado en su subconsciente le dijo agradecido a su Señorita - Gracias, Señorita. Ha sido un honor. Enseguida.
Daniel se levantó de la cama y recogió el flogger y una de las velas que estaban distribuidas por la habitación. Se lo ofreció sumiso arrodillado a la Dama, mientras ella descansaba en el sillón.

Ella estaba cansada. Llevaba un rato de pié y jugando con el cuerpo de su perrito, quería descansar, así que no había mejor manera de hacerlo que disfrutar de su sumiso
-Estoy cansada, quiero que des descanso a mis pies. Quita los tacones y dame un masaje. -anunció con voz autoritaria.
- Si Señorita.
Daniel, retiró un zapato y apoyó el pie sobre su muslo, no quería que tocase el suelo. A continuación, retiró el otro zapato y empezó a masajear cada pié, alternativamente... con mucho cuidado. Era todo un privilegio poder servir a Su Señorita de aquella manera.
Como sabía, Daniel, debía continuar masajeando los pies de su Señorita hasta que Ella lo indicase y así seguía acariciando suevamente los pies de su Señorita, cada vez que abandonaba uno de ellos, lo dejaba cuidadosamente sobre su muslo. Mientras la Dama, descansaba en el sillón.

-Suficiente. Creo que ya has disfrutado bastante de mis pies. Túmbate boca arriba.
-Muchas gracias, Señorita-Daniel colocó de nuevo los zapatos de su Señorita en sus bellos pies y se tumbó boca arriba. A una distancia suficiente para que pudiese apoyarlos sobre su cuerpo.

La Dama pisó levemente el cuerpo del sumiso con Sus tacones, sin hacer daño. Finalmente, colocó uno sobre su pecho y otro sobre una de sus manos diciendo-Ahora quiero que estés muy quieto, no quiero quemarte.  No cierres los ojos y no quiero escuchar ni un gemido... 

miércoles, 16 de enero de 2013

Suplica. por Hafez


Suplícale que no me vaya, que me quede a tu lado, suplícale que te tome y te use, humíllate en tu suplica, rogando tus pasiones, expón de la forma más vergonzosa aquello que solo permites que yo te entregue, pídeme que te someta, que castigue las faltas cometidas por aquel desliz publico del cual te arrepientes, siente como te demonio y humíllate; trágate tu rebeldía que eso no vale en este momento, pues has errado y estas consciente de ello;  me lo has pedido, pero no de la forma adecuada, sufre las consecuencias y aprende la entrega.

Hafez

lunes, 23 de abril de 2012

Tú por Hafez


La libertad de la lluvia, su impredecible poder, la fuerza del mar, la seductora forma en que me atrae al desear encontrar los tesoros ocultos entre las profundidades oscuras de su inmensidad, el inútil esfuerzo por dominar tu alma, pues ella es libres, es un río al que puedes moldear pero que en cualquier momento arrastra todo a su paso, las formas místicas que ocultas entre tus pensamiento, tu enigmática mirada, tan callada y distante, tu ser de diosa pagana, tu impetuoso ser de felino, la forma en callas, la forma en que hablas...

jueves, 29 de marzo de 2012

KARINA por: Toño

Aquí os dejo una historia escrita por toño :)
  
 KARINA

Desde niña , ya de muy pequeña , nunca supe ser ordenada, cualquier mosca o insecto volador , así como palabras oídas o ruidos en la lejanía eran motivo de despiste en mi quehacer, lo cual , llevaba posteriormente , debido a mi carácter rebelde y juguetón , a investigar los hechos, a husmear o a matar esa fea mosca negra con lo primero que pillaba , y si no  pillaba nada, la reventaba contra el cristal ,con la cortina blanca de mi habitación, dejando una huella de sangre en la tela. No era algo agradable de ver, y mucho menos para mis padres, lo cual me produjo verdaderas riñas y enfados de mis progenitores. Ni qué decir tiene, después de todo eso, ya ni recordaba lo que estaba haciendo y mucho menos lo que debía hacer, sobretodo estudiar matemáticas que era mi gran punto débil.
Mi familia era muy clásica, religiosa, como el 99% de las familias de aquellos años, todo era rectitud, modos y maneras arquetipadas, no dejando a nada ni a nadie el más mínimo resquicio a la imaginación, improvisación, y mucho menos a las bromas. El día a día se hacía largo, triste y aburrido, teníamos de todo en la casa, pues había dinero, pero nunca se usaba para cosas divertidas, yo detestaba estar allí, aunque los quería.
Mi hermana  Yolanda, 5 años mayor que yo, ya era una mujercita con sus 22 años, la recuerdo con 12 años revolviéndolo todo, y ganándose broncas y castigos por docenas ; en cambio , ahora con sus 22 años no es ni el espejo de sí misma , algo la cambió, nunca supe que es lo que pasó, porque nadie , ni tan si quiera ella jamás me dijo nada , pero eso sí, era la perfecta mujer lista para casarse con un hombre y hacerle feliz, ama de su casa , amante de tener hijos, buena cocinera y muy complaciente con su hombre.
Fue extraño ese cambio, puesto que, mis padres, en especial mi padre, a pesar de ser un hombre muy clásico y a la antigua, nunca nos levantó la mano, cosa que mi madre sí hacía, recuerdo bofetadas impresionantes de mi madre a mí y a mi hermana, tenía el brazo fácil para ello, porque decía que “quien bien te quiere… te hará llorar”, y usaba el castigo físico en multitud de ocasiones.  Mi hermana a los 17 años marchó a estudiar a un colegio interna, durante una temporada, y al volver fue cuando pude observar ese cambio de carácter tan agudizado; nunca, insisto, me dijo nada referente a esa temporada fuera de casa, por más que la preguntaba, ella se limitaba a decir: “Karina, te he dicho que no me preguntes nada sobre ese lugar”  eso sí, su gesto cambiaba y la cara se la ponía lívida y temblorosa.
Al cumplir los 16 años, mi cuerpo experimentó grandes cambios que no eran, precisamente, algo que pasara desapercibido a los ojos de los chicos y algún que otro hombre más adulto; mis pechos crecieron, y mis nalgas eran objeto de devoción en gran parte de la gente que conocía. Mis deseos como mujer que ya era, fueron despertando a la vez que fui abandonando cada vez más mis quehaceres, me fui haciendo más contestataria con el carácter arcaico y sombrío de mi familia, hasta el punto de sucumbir en los estudios trimestre tras trimestre, cosa que desesperó a mis padres, unido a varias “pilladas” con algún chico haciendo “manitas” escondidos en la calle. Mis padres me castigaban con no salir, me quitaban las cosas que más quería, pero era inútil, al volver a la calle… volvía  a suceder.
Una noche, estando los cuatro en la mesa, mi hermana de frente, mis padres y yo, y esperando a que mamá empezara a servir a mi padre, cosa que no entendía por qué, mí padre tiene unas palabras conmigo:
“ Karina, la próxima semana vas a ir al colegio donde estuvo Yolanda hace 5 años, ya he hablado con la dirección , y pasarás allí los tres meses de verano estudiando lo que no has aprobado ni sacado rendimiento en 9 meses de colegio aquí”
Mi hermana al oír eso, soltó el cubierto de plata que cayó encima del plato de sopa, salpicándola, yo la miré confusa, y apareció de nuevo esa imagen lívida de su rostro.
“¿Cómooo? “Exclamé yo, “ ¿a ton de qué debo de irme todo el verano allí? ¿Acaso me habéis preguntado si quiero yo ir? Ya estoy cansada de tanto formalismo y de vuestras rancias decisiones.”
Mi madre se levantó como para coger algo, y sin darme casi cuenta, me giró la cara con dos tremendos bofetones, diciendo:
“Allí te enseñaran los modales que aquí jamás has adquirido, los conocimientos que no sabes, y los modos de una buena mujer; y ahora levántate de la mesa  pide perdón y vete a la cama “
Me levanté llena de ira, pidiendo disculpas con la cara roja tanto de enojo, como producto de la mano de mi madre. Subí a la habitación y me tumbé en la cama muy humillada y enfadada pensando que a lo mejor era mucho mejor la decisión de irme de esa casa, al menos vería otro mundo diferente, al fin y al cabo, a mi hermana no la vino mal, y jamás me dijo nada malo de allí, aunque su rostro me inquietaba cada vez más.
Pasados 4 días desde aquella nefasta cena, llegó el día de marchar, mi padre me llevaba en su viejo Mercedes clásico, y me despedí de mi madre y de mi hermana, la cual… volvió a sugerir esa cara pálida como la luna, y unos ojos de terror difíciles de entender. No abrió la boca, tan solo me dio un beso.
Pasadas dos horas y media, y tras un largo y tortuoso tramo por un bosque cerrado de sombríos y colgantes arboles sobre la carretera, el camino se abría dejando ver  un edificio enorme de 3 plantas  de viejo ladrillo macizo de primero de siglo o más vetusto quizá, tenía unas gárgolas a modo de dragones en sus cornisas, y en el medio una gran puerta flanqueada por una escalera de 4 escalones de vieja piedra gastada, y en lo alto un escudo antiguo como de una época pretérita. He de confesar que solamente la visión  de ese edificio daba escalofríos, no sé porque razón, ese viejo edificio en medio del bosque solo y escondido no era precisamente algo para aplaudir, y más sabiendo que me esperaban 3 meses allí metida. Yo pensaba que iba a ser uno de esos colegios de un pueblo, rodeado de casas… pues… nada más lejos de lo imaginado. Al bajarme del coche, la sensación fue aún peor, un aire gélido acarició mis mejillas, y la visión de ese colegio… se mostró inquietante, una sensación de indefensión.
Nos  abrió la puerta un bedel, un señor muy educado, pero respirando el viejo tufillo a arcaico de mi familia. Mi padre adoptaba un aspecto de orgullo y seguridad extraño en él, subimos por una gran escalera que partía desde el enorme Hall ; ese lugar era raro, frío, muy muy frío para ser verano, olía a antiguo, a viejas maderas , como a moho; al llegar al primer piso puede observar el tremendo patio interior a modo de cuadrado y los enormes pasillos con puertas a un lado y ventanas al otro lado dando a la calle y visionando el tremendo bosque por el que habíamos pasado,; anduvimos metros y metros hasta  llegar  al despacho del director.
Era un hombre muy serio, grande, con traje antiguo y muy grave la voz. La verdad, cada vez estaba más nerviosa allí, no sabía lo que era, pero no tenía buenas sensaciones.
Nos habló a mi padre y a mí de las normas, UFFFF!  , me quería ir de allí. No se podía tener relación con el exterior, ni por carta, ni por teléfono, solo los domingos y supervisadas, nada de salir del centro si no es por alguna excursión la cama a las 9 de la noche, y levantarse a las 6, nada de voces, el cabello recogido siempre, nada de colgantes o pendientes, nada de hablar o hacer comentarios de lo que pasa o te pase en el centro ni por supuesto palabras insolentes o feas etc. etc...La ropa que llevaba no valía, según el director era insolente, porque dejaba entrever mis formas, me dio una bolsa con ropa y se despidió mi padre de mí diciéndome: “Es lo mejor que podemos hacer tu madre y yo, en 3 meses saldrás de aquí hecha una mujer “No supe como tomarme esas palabras, no sé si ha risa, viendo lo que veía del colegio o por el contrario con incertidumbre.
Pasado un rato con el director , serio, amable , pero poco cercano, vino una mujer grande entrada en años y muy altiva, en realidad parecía un hombre, a llevarme a las habitaciones, eran de cuatro en cuatro, y,  de camino por los viejos pasillos, puede ver lo que iba a ser mi ropa de estancia puesto que en esos momentos y después de escuchar una oración dentro de un aula , salían en fila un grupo de chicas todas andando parecido, cabeza alta , derechas , y muy obedientes. Llevaban una blusa blanca, chaqueta entallada con una especie de broche o adorno dorado en la espalda, falda muy corta y zapatos con calcetines blancos y cortos.
En la habitación me encontré con 3 compañeras, dos… del estilo a mi hermana, muy educadas, la otra algo más de mi estilo, más vivaz, y con la que empecé a tener más trato, porque lo que eran las otras dos… poco que contar puesto que no hablaban.  La ventana daba al patio, un patio nada cuidado, por el que había un camino marcado como de mucho paso a modo de senda.
Era domingo el día de la llegada ya empezaban las clases al día siguiente, y nos llamaron para cenar, una cena muy temprana;  poco acostumbrada estaba yo, pero… es lo que había. Me coloqué la ropa , que con mi cuerpo desarrollado la camisa me venía algo pequeña y dejaba ver mis pechos entre los botones, y la faldita corta era también algo justa  en su parte de arriba , aunque volara , ya que mis nalgas eran prominentes, o mejor dicho, respingonas. Lo cierto es que me encontraba realmente ridícula.
El comedor, como el resto del edificio, era muy frio, azulejado en blanco con mesas, sillas, y un altillo a un lado; allí todas muy educaditas, bien andadas, y sin hacer ruido. La comida era muy mala, de hecho mi compañera  la metía en una bolsa y no la comía prácticamente, la sacaba escondida y la tiraba por el patio donde podía, era curioso, porque el comportamiento era muy definido, la mayoría obedientes, salvo otras pocas que las mirábamos sin entender nada.
Al día siguiente a primera hora teníamos clase de literatura, una profesora vieja, con moño, impartía la clase, aburridísima por cierto, estaba deseando salir, y era la primera clase, pero cuando salí… me encontré con algo que no esperaba. En el aula contigua tenían clase de matemáticas, y al salir del aula, pude darme cuenta de que todas las alumnas que salían de la clase llevaban la cara completamente colorada , lo cual me impresionó, pero como nadie decía nada y si preguntabas .. Callaban… me empecé a poner muy nerviosa, la dije a Clara, mi compañera:
“Dios, ¿te has fijado en eso?, mira sus mejillas” Clara, con cara de estupefacción me dijo:
“Bueno, sí, es raro será el calor del aula, imagino”, yo sabía que no, esas mejillas coloradas eran producto de lo que eran, mi madre me lo tenía bien enseñado, yo me callé y no dije más, pero me recorrió un temor en el momento, el temor de algo que sabía por qué era.
El martes había clase de matemáticas… casi ni dormí pensando, entró el profesor, todas en pie, un hombre grande, de unos 50 años, muy fuerte, dijo buenos días  dijo, después exclamó:
“Señoritas… tengo el deber de enseñarlas matemáticas en 3 meses, las matemáticas que ustedes no han aprendido en 9 meses, lo van a aprender, y de eso me encargo yo, las guste o no”
Solamente su voz ya te ponía nerviosa, y mucho más aún , cuando pasando los días clase tras clase venía observando un comportamiento y unas miradas hacia mí lascivas , que además de miedo me daban asco solo imaginar sus manos como palas , y esos dedos gruesos en mi cuerpo.
Llegamos  al tema de las integrales indefinidas, puso una integral en la pizarra, se quitó el reloj, y comenzó una por una sacándonos a la pizarra a resolverlas. Jamás en mi vida había visto cosa igual, ese hombre daba las bofetadas más terroríficas que jamás imaginé. Esa integral era dificilísima, cosa que puso a conciencia, para enseñarnos lo que pasaría si no estudiábamos, iban pasando una tras otra por la pizarra, e iban sentándose con las manos en la cara, con las mejillas marcadas tan solo con dos bofetones. Estaba temblando al ver aquello, y sabia que llegaría mi momento, como así fue: “KARINA “ Dijo, sal a resolverla, me levanté temblorosa, andando hacia la pizarra donde me esperaba él, y su mirada sucia hacia mí y dijo: “Manos atrás ¿ sabes resolverla ?” , contesté :  “NO”, en ese momento , soltó la mano como un látigo en mis mejillas, una de ida y otra de vuelta, y me dijo : se dice “NO ,SEÑOR” , y me volvió a repetir los dos tortazos, esta vez agarrándome de la coleta y con más fuerza, en mi vida me habían dado bofetadas como las que repartía ese hombre, eran de un dolor descomunal, y mi vergüenza fue absoluta cuando mi cara empiezo a arder, me imaginaba con la cara llena de dedos y marcas. Estaba temblando, y se me acerca y me dice algo que a otras no dijo: tienes 3 minutos para resolverla. Me di la vuelta frente a la enorme pizarra y él comenzó a recorrer, lentamente, el pasillo derecho del aula, y luego a regresar por el izquierdo, el sonido de sus tacones acercándose era algo inquietante;  de nuevo  llegó otra vez hasta mí, me gira y me dice : “ te quedan 2 minutos , piensa “ y otros dos soberanos bofetones; vuelvo a oírle andar por el pasillo, mi cabeza no regía, miraba la integral allí pintada y no veía nada , solo oía sus pasos que ya se acercaban de nuevo, imaginando lo peor, como así fue , otras dos bofetadas , esta vez en la misma mejilla, y dijo que me quedaba un minuto, la pesadilla era horrible, volvía a oírlo irse, y le oía regresar , la cara me ardía , esas manos eran como palas, las bofetadas resonaban en el aula y en mi cerebro y no entendía como no había sido capaz de oírlas días atrás desde el aula contigua, supongo que los muros son viejos y no se oye , pero juro que eran unas bofetadas terroríficas. Cuando pasó el minuto, se acerca me alza la cara y con cara de satisfacción y mirándome las mejillas y seguidamente los pechos de forma libidinosa y asquerosa me dice : “Karina te queda mucho por aprender, ya sabes que si no resuelves … ya sabes lo que pasa” contesté : “Si “ , y esta vez , me pegó 4 bofetadas en menos de dos segundos , “ Si señor “, dijo, y yo contesté : Si , sí señor, si “ . me di la vuelta para ir a mi sitio, no me atrevía a alzar la cara , la vergüenza, el miedo, el temblor, la humillación que tenia me impedía mirar a mis compañeras al regresar a mi sitio, pero alcé la vista y pude contemplar la cara de temor de las que habían sido ya abofeteadas y las caras de horror de las que quedaban;  él dijo : “ la siguiente “ y me crucé con la siguiente compañera  por el pasillo, y vi como me miraba las mejillas aterrada, sabía lo que la esperaba. No me extraña que las alumnas salieran derechitas y obedientes de sus clases, era lógico. Odiaba a ese profesor , ya no solo por las tremendas bofetadas que repartía, si no porque me miraba con ojos de deseo, disfrutaba al verme, y más cuando me castigaba, lo hubiera matado allí mismo,; eso sí, aprendí muchas matemáticas, porque comencé a estudiar mucho para evitarme aquellas tortas escalofriantes.
Una mañana , antes de levantarnos, oigo pisadas por los pasillos, pisadas de dos o más personas , se paran en la puerta de nuestra habitación, y se oye como abren , encendiendo la luz, eran dos hombres nunca vistos, y la mujer que nos llevó al despacho del director, después de abrir dicen: “ “Clara , haz el favor de acompañarnos , vístete “ , Clara se asustó, y yo también, no entendía nada, no sabía para que la requerían ,ni ella tampoco se lo imaginaba. Por el contrario mis otras dos compañeras pusieron esa cara de horror que ponía Yolanda, y nada más irse, las dije chillando: QUE ES LO QUE PASA  AQUÍII! ellas no articularon palabra, lo cual me enfureció mas  y comencé a dar patadas a las paredes y a los enseres, creo que alguien me oyó tras del otro lado de la puerta puesto que comencé a oír pasos que se perdían.
Bajamos a desayunar, y no apareció Clara, ni tan siquiera en las horas después de clase, ni matemáticas, ni historia y mucho menos de urbanidad y buenas maneras. No podía más que pensar en Clara y en donde estaba, a veces pensaba que la habrían llevado a otro sitio, o que la vino a buscar alguien, pero por otro lado esas caras de horror… me decían que nada bueno sucedía allí. Y no solamente Clara, más de 4 personas más faltaban esa mañana.
Todo era muy extraño, pasaron 5 largos días sin saber de Clara y las otras compañeras, hablábamos a escondidas algunas y no sabíamos nada, y otras, en cuanto hablábamos, se iban sin responder. A los 5 días , apareció de nuevo Clara con un rostro extraño, cambiado, ausente, sin mucho dialogo, eso sí, todos los días perfeccionaba su cama, atendía en clase, comenzó a ser otra persona distinta , amable conmigo, pero muy muy aplicada, y por supuesto, nada decía de donde estuvo, solo se limitaba a decir .. “en otra área de estudio”. Juro que cada vez, yo… estaba más intrigada y asustada.
Casi a media estancia de ese verano, un día con el lujurioso y detestable profesor de matemáticas, me saca a resolver otro problema, ufff, siempre salía temblando, si lo resolvías, no pasaba nada, es más, te animaba, pero si no lo sabías hacer, te ponía la cara como un tomate a tortazos, y al final... acababas estudiando a la fuerza.  Me tenía harta, siempre o cada dos días me mandaba a mi salir , por eso estudié bien , para no darle el gusto de abofetearme más veces , aunque había días que volvía a padecer sus manos en mis mejillas, pero odiaba su mirada lujuriosa, y ese día , era demasiado para mí,  de repente no pude contenerme y le dije :  BASTA YA ! A TI NO TE IMPORTA MI EDUCACION, SOLO ME SACAS PARA MIRARME,  su cara de por sí seria, cambió a enfurecida, me propinó 4 bofetadas como jamás me las había dado, poniéndome la cara más morada que roja, y me dijo : “ SEÑORITA…ESTO NO VA A QUEDAR ASÍ “, siéntese. Me senté de nuevo avergonzada, pero contenta por haberle contestado, y le dije a Clara, mira... no aguantaba  más, no soporto como me mira y me desnuda con la mirada. Clara solamente dijo: “¡DIOS MIO! “, Dios mío ¿que?, la dije…. Y ella volvió a decir con la cabeza baja: ¡DIOS MIO!
Juro que al día siguiente estuve muy nerviosa, por si pasaba algo hacia mí, y por el contrario me extrañó sobremanera no recibir una notificación del Director, ni tan si quiera del profesor de matemáticas, pero bueno, mejor así que no de otro modo.
A los 5 días, sucede lo mismo que con Clara…. una mañana, antes del alba, abren la puerta, y me dicen: “KARINA, vístete y acompáñanos”. Me puse muy muy nerviosa.  Eran esos dos hombres que nunca veía, y la mujer grande del principio, me llevaron hasta el despacho del Director, y me ordenan estar de pie.
“Buenos días Karina, te preguntarás a que se debe esta audiencia tan temprana”
“Sí señor, estoy un tanto sorprendida”
“Pues bien…. En este centro educamos señoritas, ya sabes cual eran las normas, podemos aceptar que una alumna no progrese, y para eso tenemos métodos, pero no podemos admitir comportamientos groseros, contestaciones a profesores y mucho menos estropear material del inmueble, eso no es propio de señoritas educadas, y como te he dicho, tenemos nuestros métodos”
“¿A qué se refiere Señor?”
“Tu progreso en matemáticas ha sido excelente, como habrás podido comprobar… nuestros métodos son efectivos”
“Sí señor  “(malditos seáis pensaba yo)
“ Para la mala educación también tenemos nuestros métodos, y tu falta es muy grave, has puesto en vergüenza y has supuesto cosas indecentes de un profesor  que tiene  su carrera intachable tanto en comportamiento como en lograr sus objetivos , delante de personas , y eso no lo permitimos aquí, lo castigamos con severidad “
“Perdóneme señor, fue un momento de rabia”
“Todo lo que digas lo sé, por aquí han pasado muchas señoritas díscolas como tú, y nuestros métodos son efectivos e infalibles. De momento… ellos te llevarán a un área del edificio donde te indicarán lo que has de hacer y serás castigada corporalmente con severidad”
“Ohh Dios mío, nooo, pero…. Por favorrrr!!! “
Salimos del despacho , por esos interminables pasillos y bajamos por una escalera que no había visto nunca hacia una esquina hasta el piso bajo, aún era de noche, estaba amaneciendo, y las clases comenzaban en 2 horas … me llevaron por el viejo patio interior por esa especie de sendero que visualicé el día que entré al centro y que comunicaba con una puerta vieja de un área del edificio que no se usaba , una área sombrío y tétrico, yo … iba muerta de miedo, no sabía a lo que se referían con un castigo corporal severo, pero solamente acordarme de las bofetadas de aquel profesor … me temblaba el cuerpo entero.
Al llegar a la puerta, la mujer  la abre… y bajamos una escalera hasta el sótano, un largo pasillo con ventanales a la altura del techo, bombillas antiguas amarillentas y un frío escalofriante me rodeaban, a la vez que los brazos fuertes de esos dos hombres me llevaban. El pasillo tenía 5 puertas laterales y una al fondo más grande; uno de ellos abre la puerta de una habitación me ordena entrar me da una prenda blanca con un agujero para la cabeza y me dice: “Desnúdate por completo, ponte esto  y espera  sentada “.
Cuando cerró la puerta un escalofrió y un miedo horrible invadieron mi mente, no podía dar crédito a lo que me estaba pasando, y no quería ni imaginarme lo que me esperaba, solamente la idea de desnudarme me aterraba, solamente eso. La habitación era húmeda friísima, sin calefacción, una banqueta y una vieja mesa para dejar la ropa.
Escuché como entraban otras compañeras y oí decir lo mismo que me había dicho a mi anteriormente,….el miedo me recorría el cuerpo.
Pasados 20 minutos, oigo como meten la llave, y mi horror aumenta, ¡Dios Mío!, va llegando el momento. Me ordenaron salir y esperar en la puerta, el frío se me metía por los poros de la piel, las cuatro chicas estábamos allí esperando tiritando, ante la burlona mirada de aquellos dos hombres viéndonos el rostro y los ojos de auténtico pavor. Uno de ellos se atrevió a decirnos riendo: “No os preocupéis... en breve entrareis en calor “…. Maldito sea pensé, la ira me comía, pero no debía darles más motivos de los ya hechos, pero con ganas lo hubiera  triturado.
La puerta de la sala se abrió, y nos mandaron entrar una tras otra…. lo que apareció ante nuestros ojos  fue sobrecogedor, ¡¡no podía creer lo que veía!!
Era una sala de castigo en toda regla, grandísima, había 5 caballetes en medio, que solo al verlos casi chillo de miedo, un montón de varas y palas para azotar colgadas de la pared, esperándonos, y lo que es peor…. ¡¡¡¡todo el claustro de profesores de pie frente a los caballetes!!!! Nos miramos todas con ojos de horror, una de ellas salió corriendo y la agarraron los dos hombres  con fuerza  y nos mandaron colocar una a una al lado de lo caballetes.
Llegó el director y nos ordenó que nos desnudáramos;  ese momento fue horrible, estar desnuda delante de todos los profesores era una sensación imposible de explicar, menos mal que no estaba al que mas odiaba, porque entonces no hubiera podido soportarlo, que me viera desnuda , yo que era objeto de sus deseos, y encima viéndome castigar.
Una a una, los dos hombres nos colocaron en los caballetes, atándonos las muñecas a las patas delanteras, los tobillos a las patas traseras y pasando una cinta ancha y gruesa por nuestra espalda a fin de sujetarnos, ERA HORRIBLE ¡! , saber estar desnuda y expuesta delante de los profesores era horrible, la sensación de vergüenza, miedo, humillación, se mezclaba y no podía ni fijar la mirada en nada, miraba a mi derecha y a mi izquierda a mis compañeras atadas, y  solo veía la cara del horror. Estuvimos un rato desnudas y atadas a los caballetes sin saber que iba a pasar, los profesores no hablaban , y ese silencio mataba , a la vez que tiritábamos del frio, no parábamos de tiritar, atadas y con frio, sin podernos mover.
De repente se oye abrir la puerta de la sala…. Y OHHH DIOSSSS  ¡!! El profesor de matemáticas ¡!!!  NOOOOOOOOOOOOOOOO  ¡!!  Noooooooooooooo ¡!!  Chillé, solo se me oyó a mí, era él el que nos castigaría; juro que me quería morir ¡!  Lo juro ¡!!  No podía ser verdad, que me viera desnuda, y que me castigara, DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSS  ¡!!!!!. Las otras chicas, que también habían probado sus lindas caricias… también comenzaron a ponerse muy nerviosas, por el contrario él, iba bien satisfecho.
El director dijo: ¡¡QUE COMIENCE EL CASTIGO!!
Solo oír eso, tragué más saliva que en mi vida entera. El profesor de matemáticas , se quitó la chaqueta, el reloj, con parsimonia, delante de nosotras y de los demás profesores, y se comenzó a arremangar  la camisa, se acercó al Director y le habló al oído, y éste a su vez a los dos hombres, que se acercaron a nosotras a recogernos el cabello, y a sujetarnos la cola del cabello con la cinta gruesa de la espalda, lo cual era horrible por varios motivos, no podías esconder la cara , no podías bajar la cara , te veían los profesores y era humillante al 1000 por 1000.
El profesor comenzó por mi izquierda colocándose delante de la cara de la primera chica, a la cual solo se la oía decir: “No, no por favor “según se acercaba el profesor, yo no la veía, pero la oía. Comenzó a abofetearla sin descanso, una tras otra iban cayendo en sus mejillas, y ella casi no podía ni quejarse, puesto que según caía una... sobrevenía otra, así  dos largos minutos, y un montón de incontables tortazos, sonaban en la habitación que de no ser por los grandes muros y de ser un sótano, hubieran despertado al mismo centro escolar entero.
Según acabó, comenzó con la chica de mi izquierda... con igual intensidad que la anterior, mi horror crecía por momentos, la primera chica ya la oía el llanto, y ahora podía ver como la cara de mi compañera de al lado aparte de marcarla las manos y después  ponerse colorada... tornaba a morada.
Era mi turno, se puso frente a mí, y no dijo nada , lo cual agradecí, porque le odiaba, ya era horrible verme desnuda delante de él, pues si me habla peor, me acaricio primero las mejillas dándome un asco terrible, y más cuando , antes de sobrevenir la primera bofetada , pude apreciar en él signos de una erección en su pantalón . Si a las otras las abofeteo dos minutos seguidos, conmigo el calvario fue mayor, al acabar pensé que se me caía la cara a cachos, el ardor , el calor y el dolor de mis mejillas era atroz, QUE BOFETADAS DABA ¡, lo odiaba , juro que lo mataría, fue espantoso , y encima la cara marcada delante de todos los profesores.
Así, fue castigando a todas, se nos oía los lamentos a todas, menos a mí, que no quería darle el gusto, miraba a mi compañera de un lado y del otro, y increíble como tenían el rostro, fue un castigo durísimo., aunque lo `peor estaba por llegar.
Después de 5 minutos o 10 que nos dejaron solas, sin hablar nada entre nosotras porque no articulábamos palabra, llegaron de nuevo los profesores, el pánico creció. Cada uno de ellos , a la voz del director : “VARA GRUESA , SEÑORES”, cogieron una vara  y se pusieron tras de cada una de nosotras , mis compañeras chillaban de horror, a mí , por supuesto , me tocó el de matemáticas, y no podía imaginarlo detrás de mí desnuda y expuesta , y encima que me castigara. Uno de los hombres que nos ataron a los caballetes, dio algo en la mano a cada uno de ellos , y a la voz del Director de : “ SEÑORES , COLOQUEN EL JENGIBRE “ yo no entendía nada , cuando de repente siento sus sucias manos en mi cuerpo, introduciendo un trozo de jengibre , a modo de lanza, en mi ano, DIOSSSS DE MI VIIIDAAAA , ERA HORRIBLEEEE , tanto la sensación de sus manos como el ardor del jengibre, intentaba separar las nalgas sin apretarlas y era inútil, si apretaba , mas se introducía, en ese momento se oye al director decir : “ ADELANTE CABALLEROS 50 VARAZOS “, comenzaron a azotarnos de una manera cruel, los gritos, lamentos, el sonido de las varas , el golpe en las nalgas y el profundo dolor, me hicieron cerrar los ojos y desear la muerte en ese momento, los primeros diez fueron duros, pero los 40 siguientes imposibles de soportar sin llorar o gemir, lo cual me irritaba más , que él me oyera , pero era imposible soportarlo,. Sentía que me reventaban las nalgas, era un dolor extremo, horrible; eran varas muy solidas y a la vez muy flexibles que te azotaban hasta el mismísimo alma,  al acabar…. dejaron las varas y se volvieron a marchar, dejándonos a todas aullando de dolor, y llorando a lagrima viva, mi compañera de la derecha tenia las gotas de las lagrimas en el suelo, eran apreciables, los lamentos, y el dolor y quemazón eran insoportables.
15 minutos de espera, deseando que nos soltaran ya, la cara nos ardía, las nalgas igual, era espantoso, deseaba frotarme con las manos, no aguantaba esa quemazón y quitarme el maldito jengibre.
Cuando volvieron los profesores, pensábamos que ya todo había acabado, cuando  de repente , a la voz del director : “ VARA DELGADA ,SEÑORES “, comenzamos a gritar de horror de nuevo, mi compañera del principio decía : BAAAASTAAAAA , NO PUEDO MASSS, VOY A MORIRRR DE ESTO, pero no hubo clemencia, el director ordenó 25 nuevos varazos , y estos sí que fueron horribles de verdad, porque la vara al ser más delgada, se metía en las marcas de la otra gorda de anteriormente y dolía el triple, el sonido del silbar las varas al aire y nuestros lamentos ,como se puede uno imaginar ,era ensordecedor , uno tras otro los varazos caían en nuestras nalgas y el dolor se hacía interminable, miraba a la izquierda a mi compañera y la veía como se retorcía de dolor en el caballete , y las venas de su rostro se hinchaban con el llanto, fue horrible. Cuando acabaron… nos giraron los caballetes para poder vernos una a otra las nalgas, y cuando vi a mi compañera, empecé a llorar de horror, tenía las nalgas llenas de marcas incluso la piel algo rota en varios sitios, cuando nos giraron chillamos aun mas, sabiendo que eso que veíamos en la compañera, lo teníamos las demás de igual modo.
Pasados 20 minutos de atroz espera , y ya algo mas calmadas , pero doloridas hasta el extremo, vuelven los profesores y el director les despide dándoles las gracias ; los dos hombres que nos ataron sueltan a todas menos a mí, lo cual me hace lanzar un desesperado : ¿ POR QUE A MI NOOOOO ??? Mis compañeras se levantan de los caballetes sin casi poder andar, y son ordenadas ir desnudas manos en la cabeza hasta las habitaciones donde habíamos estado.
Yo me quedo sola y asustada, pensando en lo que pasará, y de repente entran el director y el profe de matemáticas, yo les digo:
“Basta yaaaaa, por favor… es horribleeee “
El director me dice: “Karina, esto anterior es por el comportamiento malo en el centro, en general, ahora debes de rendirle cuentas a tu profesor por tu insolencia”, yo no voy a estar presente ni a ordenar nada, es cosa suya y responsable de cómo castigarte, igual que fue responsabilidad tuya cuando le contestaste”
“ Nooooooooooooooo, dije,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,, NOOOOOOOOOOOOOOOOOO “”  
Yo no `podía más, le suplique, le rogué, lo que jamás hubiera imaginado, pero... fue inútil, en cuanto  se fue el director, se apoderó en él esa cara lasciva, y quise morirme. Trajo un recipiente con un liquido, y se mojó las manos, yo no sabía lo que era, y comenzó a pasarme sus asquerosas manos por mis nalgas doloridas, DIOSSSSSS  ¡!!!!!!!   DIOSSSS ¡!!!  Era agua salada, QUE ESCOZOR ¡! , y encima según me lo ponía abrió su sucia boca y dijo: QUE SUAVE ERES, LO IMAGINÉ DESDE EL PRIMER DIA.
“muérase “le dije…. A lo cual, se colocó en mi cara y me obsequió con una docena de bofetones marca de la casa, para seguidamente ponerme sal en grano en mis nalgas y acercarse a por una pala ancha y grande de madera.
Mis ojos se abrieron como platos, la cara me ardía, las nalgas… para que contar, el jengibre escocía, y ahora la pala.
“Veras como la pala te hace recapacitar… esto va a ser definitivo “
La paliza que me dio, fue de morirse, me dio 30 palazos sobre mis nalgas doloridas, introduciendo la sal adentro lo cual fue más que horrible, y los últimos 10 me los dio en los muslos, nada más acabar, yo exhausta, me volvió a abofetear 6 veces, y pude observar como su erección continuaba,… no estaba errada en pensar que le gustaba, y que se había salido con la suya.
25 minutos horribles en el caballete me tuvo después, hasta que volví a sentir el frio del sótano aquel, ya estaba el sol alto e iluminaba mi enrojecido y  llantino rostro, cuando uno de esos dos hombres me desataron, tuvo que ayudarme a andar…. Era imposible, aún así me mandó ir erguida y manos en la cabeza hasta la habitación a por mi ropa, mis nalgas estallaban de dolor, y mi cara era la expresión de un brasa encendida. ¡Fue espantoso!
Estuvimos las 5 en otra ala del centro recibiendo clases normalmente, pero lo hacían para que nadie viera las marcas y el resultado de tan tremendos castigos, eso sí, nadie podía decir nada... bajo amenaza de volver a probar algo aún peor.
Ahora entiendo a mi hermana y a las demás….
El mes que quedaba lo pasé estudiando a tope, callando la boca y aguantando las sonrisas malvadas de aquel profesor que odiaré toda mi vida, y que a su vez… me hizo recapacitar y ser alguien de bien.

                                                                                                                                                               Toño